My mindfulness journey

I remember that day as if it was yesterday. I was about to meet the new love of my life after I had been waiting for nine very long months. My husband and I went to bed just before midnight, asking ourselves if our little one would be ready to meet us soon. It was 5th of August, the night before my due date. As much as we wanted it to happen, we thought we still had to wait for a little bit longer. Three quick kisses on the lip and off to sleep!

One hour later I woke up feeling some more twinges, just like I felt a few weeks ago. I gave Chris a nudge and told him I wasn’t feeling well. Stood up, and on the way to the bathroom, I felt a big gush down my legs. My waters had broken! Soon we will see your face, I said to myself. How many times did I spend imaging that moment? Thousands! And there I was overcome with so many different emotions. I was happy! I was excited! I couldn’t wait to cuddle my little baby!

During pregnancy, I went through a roller coaster of emotions, where nearly every day I would go from being the happiest woman to the most miserable one. It was pretty overwhelming. On top of that and without invitation, women used to tell me their birth stories and nearly all of them were described to me as very negative, painful and scary. But I was curious: how would my body cope with all the pain? After much thought and consideration  I decided to have a natural birth. I have always believed that the mind is very powerful and I wanted to see, with the right mentality, if I could avoid taking medication throughout the process.

Keeping a positive mindset has at times been a bit of a challenge for me, as, you see,  I’m normally one of those people that worry about everything. As my husband always says, my favourite hobby is worrying about what to worry about next. I think I’ve been a natural worrier nearly all my life or at least for as long as I can remember.

My parents got divorced when I was eight years old. At the time, I was the first girl in my school class with divorced parents, and it was very difficult to be different. I struggled with my confidence as the years passed, and this led to a personality full of fears and anxieties. This is when I started seeing the psychologist in my school. The various sessions I took were pretty useful, to the point that I felt I had to become a psychologist to help other people. And that’s what I did.

Fast forward eight years, and I find myself facing the pain of labour. Yet the night before my son’s birthday, I felt anything but anxious.

Why…? I had already met my best ally: mindfulness.

I had been practicing relaxation techniques ever since I had anxiety back in the early days, but it wasn’t until I was in my early twenties when I bumped into mindfulness. After I graduated as a psychologist, I decided to further my education and took a master in clinical psychology. One of the techniques we were taught was mindfulness. A whole new concept for me at the time that helped me focus and has never let me down since.

And here I am today, embracing this new adventure where I will be sharing with you my personal experiences and how I make use of mindfulness in my day-to-day routine as a full time mum of one. I will also suggest articles and books of interest as well as sharing mindfulness exercises which you will be able to apply to your own personal situations.

For all those mums-to-be out there, at either the early or late stages of pregnancy, I strongly recommend the following book:

The headspace guide to a mindful pregnancy by Andy Puddicombe.

It really did help me not just to cope with the ups and downs of my pregnancy, but also in labour. It reassured me that my decision to go for a natural birth was the right one for me. I gave birth to my beautiful son Oliver naturally with the help of mindfulness.

I can’t wait to tell you all about it in my next post ;-).

Love, Mara x

Mi camino hacia el mindfulness

Todavía recuerdo ese día como si fuera ayer. Estaba a punto de conocer al nuevo amor de mi vida tras una larga espera de nueve meses. Mi marido y yo fuimos a dormir a eso de las 11, preguntándonos si nuestro pequeñín estaría preparado para conocernos pronto. Era 5 de agosto, justo la noche antes de salir de cuentas. Por mucho que quisiéramos que ocurriera, los dos teníamos la sensación de que aun se retrasaría un poquito más. Y como cada día, nos dimos los tres besitos de buenas noches y a dormir!

Una hora más tarde me desperté y noté pequeños dolores de tripa, tal y como había sentido semanas atrás. Desperté a Chris para avisarle de que no me encontraba bien y me levanté de la cama para ir al baño. Pero allí mismo en la habitación noté como un chorro grande de agua tibia recorrió mis piernas y dejó un enorme charco a mis pies. Había roto aguas! No puedo creer que pronto vayamos a verte la carita, me dije a mi misma. Cuántos días pasé imaginando cómo sería este momento? Miles! Y ahí estaba yo con miles de emociones. Estaba feliz y emocionada! No podía esperar para poder abrazar a mi pequeño bebé!

Durante el embarazo todo era como una montaña rusa de emociones. Pasaba de ser la mujer más feliz del planeta a la más miserable en cosa de días, o incluso a veces en cosa de segundos! La verdad, era bastante frustrante… Pero además, con casi todas las mamás con las que hablaba del parto, parecían estar de acuerdo. Era una experiencia bastante dolorosa, decían. Aún así, siempre había tenido la curiosidad de saber cómo mi cuerpo reaccionaría a ese terrible dolor. Después de darle unas cuantas vueltas, lo tuve claro, quería dar a luz de manera natural. Siempre he creído que la mente es muy poderosa y quise poner a prueba mi mente y mi cuerpo y ver hasta dónde podríamos llegar sin la necesidad de usar la epidural.

Mantenerme positiva puede llegar a ser todo un reto a veces, como podrás ver, soy normalmente una de esas personas que se preocupa por casi todo. Y como mi marido siempre dice, mi hobby preferido es claramente preocuparme de qué preocuparme después!

Mis padres se divorciaron cuando yo tenía ocho años. Por aquel entonces no estaba muy visto aquello de la separación. Fui la primera niña de mi clase con padres divorciados. La verdad fue difícil ser diferente a los demás. Con el paso de los años fui convirtiéndome en una niña más más insegura y llegué a desarrollar una personalidad llena de miedos y ansiedades. Fue entonces cuando empecé a ver a la psicóloga de mi colegio. Recuerdo con nostalgia nuestras sesiones, me ayudaron tanto! Pronto supe que aquello era a lo que me quería dedicar de mayor. Y así fue, algunos años después me gradué en psicología.

Ahora, adelantándome ocho años en el tiempo, aquí estoy, enfrentándome al dolor del parto. Era la noche anterior al nacimiento de mi Ollie. Qué raro, pensé, mi primera reacción fue sentir de todo menos ansiedad!

Por qué…?  Ya había conocido a mi mejor aliado para aquel entonces: mindfulness (atención plena).

Había practicado distintas técnicas de relajación desde que empecé a tener ansiedad pero no fue hasta que tenía unos veinte años cuando me encontré con mindfulness. Después de graduarme como psicóloga, decidí seguir formándome y estudié un master en psicología clínica. Una de las técnicas que nos enseñaron fue mindfulness. Un concepto totalmente nuevo para mi y que siempre llevo conmigo desde entonces.

Mindfulness o atención plena ha sido descrita conceptualmente como la capacidad de atender a lo que sucede en el momento presente, de una manera no reactiva y sin juicios (Kabat-Zinn, 1990).

Y aquí me encuentro hoy, queriendo emprender esta nueva aventura donde podré compartir con tod@s vosotr@s mis experiencias personales y cómo pongo en práctica mindfulness en el día a día como la mamá de Ollie. También os iré sugiriendo artículos y libros de interés y compartiré ejercicios de atención plena (mindfulness) que podréis aplicar en vuestras situaciones personales.

Para todas esas futuras mamás, que estéis tanto al principio como casi al final de vuestro embarazo, os recomiendo la siguiente lectura:

Agenda-libro del embarazo consciente de Yadday Hermoso y Mónica Manso.

“La Agenda libro del embarazo consciente te ofrece semana a semana visualizaciones y  meditaciones  para conectar con tu bebé, prácticas corporales, textos inspiradores, propuestas para desarrollar tu creatividad y mucho más…”
http://www.maternidadconsciente.com/

En mi siguiente post compartiré con vosotr@s cómo fue el parto de mi hijo Oliver con más detalle y, cómo mindfulness me ayudó a dar a luz de manera natural ;-).
Un fuerte abrazo, Mara x

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